| Me "choreé" la foto de la querida Sonaly. (Programa Costumbres) |
Sólo en pueblo chicos, donde el "infierno es grande".
Un blog en el que de vez en cuando comento alguna de mis aventuras por este mundo. Si tuviera oportunidad de tener aventuras en otros mundos también las contaría. También comento alguna que otra noticia de actualidad o nota cualquiera de diversas movidas que llamen mi atención. Bueno disfrútenlo.
| Me "choreé" la foto de la querida Sonaly. (Programa Costumbres) |
Parque Lleras
Para empezar lo que interesa a la mayoría es la diversión. Para esto está el Parque Lleras, en donde uno encuentra comida a montón y por la noche los abres abren sus puertas a los citadinos y forasteros. Hay muuuuuuuuuchos bares para escoger, y en todos se recibe una buena atención. También, cerca de la zona, uno puede ir a la zona del Parque del Poblado, con algunas menos atracciones del Lleras pero igual de divertido.
Vista de Envigado, al sur de Medellín.
El Pueblito Paisa, una pequeña muestra típica de un pueblo de la región, se encuentra ubicado en la cima de una colina llamada "Cerro Nutibara" en plena ciudad. A el se accede en taxi, en bicicleta o caminando (dado que la subida es un toque larga, debería cansar). Una vez arriba uno puede tomar muchas fotos de la ciudad desde el mirador.


La foto no tiene nada que ver con la nota, bueno tal vez el asunto del medio de transporte, el resto nada. Me pareció curioso el avión de Google. ^_^- ¿Puedo tomarte una fotografía? - preguntó ella desinhibida, sacando su i-phone, prometiendome enviarlo ni bien bajemos del avión.
- Primero te tomo yo una.- Me dio el aparato. Me pidió que espere a que se arregle. Y la coquetería que antes era un poco suave, ahora se tornó un tanto obvia. ...y yo que no quería. Se jaló el cabello para un lado, lució el cuello, como si quisiera un beso ahí, aflojó un botón de su blusa y puso cara de modelo para su fotógrafo profesional. Yo no sabía si seguir con la vaina esa de la coquetería, o lanzarme y comenzar a darle soberanos besos sin importarme que estaba en pleno vuelo, aunque aún faltaba para amanecer, unos besos como los que quize darle, pues sonarían lo suficiente.
Tomé las fotos, ella me tomó un par (yo no me arreglé ni nada, supongo que para variar, habré estado medio despeinado). La conversa siguió y en las millas de risas y vinos que siguieron (estaba bueno el Casillero) le conté de este pedazo de esperpento que tengo en internet. Le pedí que entrara y le diera un vistazo. Le pareció intersante mi proyecto personal y la conversa siguió.
Llegamos a Panamá a las 6 de la mañana, me envió las fotos ni bien estuvimos en los gates. Intercambiamos contactos y nos despedimos como dos ex-enamorados que no sabrían si besarse o no al despedirse, pero que sin embargo acababan de conocerse.
Tomé desayuno solo ahí en el aeropuerto mientras esperaba el trasbordo. Me quedé pensando en ella, no en la situación, sino en lo guapa que estaba esa chica. Situaciones así, ya me han ocurrido algunas veces, y otras, que ya contaré, han sido de película, hasta casi preso voy, jejeje.
Me llamó hace algunas horas. Vio este blog, y me dio sus apreciaciones que no las diré aquí, pero en general se divirtió. Dijo que escribiera sobre el encuentro que tuvimos cuando nos conocimos en el vuelo de Iberia. La verdad yo no pensaba hacerlo, pero bueno, puse hasta lo que pensé en ese momento. Así que Magda, aquí está el resumen de lo que pasó. Encargo hecho.
El Museum of Science and Industry in Chicago es el mejor de los que fui. Existe ahí maquetas y aparatos de la época de aviones, unidades mecánicas de procesamiento de minerales, toda una maqueta de la ciudad de Chicago, que incluso se ambienta con ruido e iluminación que simula el día y la noche. Tiene un recorrdio de trenes formidable que ya quisiera tener uno en su mesa en el cuarto. En ese museo uno debe entrar a los restos del submarino alemán capturado en plena segunda guerra mundial por la marina americana. Ahí si a uno le gusta la cuestión de máquinas y fierros y armas y eso, como a mí, pues puede gastar días enteros sin aburrirse.
El Cherry (lo siento): por las noches hay muchos lugares para divertirse. Yo elegí algo calmado, pero nada sobrio, el Hard Rock Café. Entretenido. La pasé bien ahí, cené y tomé unos buenos tragos, incluso culminé con un jugo de tres colores cuyo nombre no recuerdo, pero que no me hizo el menos daño.
En fin, la pasé muy bien en esa ciudad, pero lástima que no tuve más tiempo para disfrutar. Pienso volver pero debe ser en verano y con F., que para ese tiempo ya debe poder disfrutar mejor las cosas.